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JÚPITER
Un coloso en el cielo

Al lado de la mayoría de los planetas del Sistema Solar, Júpiter es un coloso. Su diámetro medio es de 142.700 kilómetros. O sea 11,14 veces el de la Tierra. El examen con telescopio y también con prismáticos, nos pone de manifiesto su forma claramente achatada, debida sin duda a la acción de la fuerza centrífuga desarrollada por un movimiento de rotación tan rápido como es el que tiene. Efectivamente, su rotación alrededor de su eje, la efectúa en nueve horas y cincuenta minutos, por lo que las alternancias de día y de noche, se suceden rápidamente

El eje de rotación de este planeta, está inclinado 3,6o respecto de la Eclíptica, por lo que las variaciones estacionales, han de ser en Júpiter insignificantes. Su tamaño y su masa forzosamente han de originar una gravedad en su superficie, muy superior a la que existe en la Tierra. Dicho con palabras sencillas, un hombre que pesase aquí 80 Kg., transportado a Júpiter, experimentaría la penosa sensación de pesar más de 200 Kg. Podríamos añadir que pisando sobre una playa de nuestros mares, se hundiría

UN GIGANTE DE GAS.....

Tanta es la fuerza de gravedad en la superficie de este gran planeta, que actualmente, la energía que se conoce y con la que los hombres de ciencia han logrado hacer despegar de la Tierra a las naves que surcan esos espacios interplanetarios, no sería suficiente para despegar del planeta Júpiter. Por esta razón, sería difícil encontrar algún astronauta que se atreviera a ir en ese viaje, ya que tendría muy pocas posibilidades de volver a la Tierra, quedando para el resto de su vida allí atrapado Si observamos a Júpiter con telescopio, nos asombramos al ver junto a él cuatro puntos brillantes, como cuatro pequeñas estrellas (acaso con unos buenos prismáticos y desde luego con buen pulso podamos verlos). Son sus cuatro lunas más importantes llamados satélites Galileanos, ya que fue Galileo, el primero que los descubrió. Sus nombres son: Io, Ganímedes, Calisto y Europa. Esos satélites, se utilizaron por primera vez en la historia para determinar la velocidad de la luz. El problema fue resuelto por Roemer, para calcular esos 300.000 Km/s. con que la luz se mueve en el vacío interesante. En efecto, a pocos aumentos que utilicemos, lo veremos atravesado por dos líneas o bandas paralelas, que se cree son nubes de metano, en estado líquido y de amoníaco en forma de cristales sólidos. No será fácil, sin embargo, detectar la célebre mancha roja, que sólo está reservada a potentes telescopios y además con incorporación de selección espectral de longitudes de onda

La disposición en que veremos a las cuatro lunas citadas, depende de la hora y el momento en que hagamos la observación. Alguna vez, acaso sólo veamos a tres de ellas, (o a dos), porque la cuarta está delante o detrás del planeta. Júpiter es un planeta lento en su traslación alrededor del Sol. Dicho con más rigor, su período es de unos doce años

La atmósfera de Júpiter contiene hidrógeno, helio, amoníaco y metano. Se habla de que la observación de Júpiter con sus satélites, es un espectáculo que nos da una imagen reducida de nuestro sistema planetario, con el Sol en su centro. Los recientes vuelos espaciales, han ampliado en los últimos tiempos, la información que se tenía de este planeta

Para terminar con este astro diremos, que en esa tendencia de quitarse años que todos tenemos, en Júpiter no sería necesario pues todos seríamos unos niños allí, por muy ancianos que aquí fuésemos (cada doce años nuestros, equivalen a un año joviano). Cuando aquí tuviéramos sesenta años, allí sólo tendríamos cinco.

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